lunes, 28 de marzo de 2011
A tu lado.
sábado, 5 de marzo de 2011
Quiero ser un girasol
Muchas dirán ser una rosa
para ser todo pasión, todo amor,
pero repletas de crueles espinas.
Otras, jazmines,
virginales, pero tentadoras
con su aroma dulzón.
Yo prefiero ser un girasol.
Amarillo y redondo.
Que me veas, y lo único que consiga
sea arrancarte una sonrisa.
Te miraré desde el suelo
recorrer mi vida, expectante
y agacharé la cabeza fielmente
hasta que me regales de nuevo
la luz de tu rostro.
Quiero ser tu girasol.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Pobre Caperucita
Aún aúlla el lobo en su alma,
deseando desatarse,
y ya no sabe qué camino tomar,
si el de las agujas o el de los alfileres.
Pese a ello,
el Destino está escrito.
Llegaría a casa,
donde la aguardaría el lobo,
esperándola en la cama...
Aún así, el Cazador siempre llegaría,
deshaciendo el hechizo del bosque
con una saeta mortal,
acabando con la bestia amante
que la liberaba cada noche
del yugo impuesto.
Pobre Caperucita.
Nunca serás libre.

miércoles, 23 de febrero de 2011
Camino al Fin del Mundo, Etapa 12
martes, 22 de febrero de 2011
Camino al Fin del Mundo, Etapa 11
domingo, 20 de febrero de 2011
La Chica que espera
Sentada sobre una roca, en lo alto de la colina, esperaba.
A qué, a quién, no lo sabía. Sólo había tenido un sueño que la había despertado, y le decía "espera, pronto llegará". ¿O era "pronto volverá"? Nunca lo sabría. Esperaría hasta el fin del mundo, hasta el fin de los tiempos. Las estrellas morían en los cielos, desintegrándose en su eterna y fría explosión lenta y deslumbrante, iluminando la noche, mientras la luna seguía su menguante sonrisa como un gato risón.
Esperaría. Esperaría siempre, paciente, mientras los girasoles agachaban la cabeza. Tal vez algún día podría sentir su mano apoyada en su mejilla, su mirada atravesándola. Ahora, hasta que llegase ese momento, seguiría aguardando el segundo brillante en el que brevemente posara sus ojos en ella, iluminándola durante un instante fugaz.
Con suerte, recibiría una sonrisa de sus labios, premiando su paciencia. Ni siquiera le pediría que recordase su nombre. Ni siquiera esperaría que estuviera a su lado. Sólo una mirada, sólo una sonrisa. Un instante que se congelaría en el tiempo, helándose en su memoria para no perderlo jamás.
Entonces, su espera habría dado fruto.

Camino al Fin del Mundo, Etapa 10

26 de Agosto de 2011